México y Perú acuerdan normalizar relaciones diplomáticas y revisan política migratoria
Ambos países iniciaron el proceso para restablecer plenamente sus embajadas, mientras las cancillerías dialogan sobre la posible eliminación del visado para ciudadanos peruanos.

El gobierno de México y la administración del Perú anunciaron este viernes el inicio de los trabajos técnicos para la reapertura formal de sus respectivas embajadas, marcando un paso decisivo en la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Este acuerdo busca restablecer los canales de comunicación oficial que se vieron limitados en meses recientes, permitiendo que la actividad diplomática retome su cauce habitual en beneficio de los ciudadanos de ambas naciones.
Durante los encuentros diplomáticos celebrados esta semana, el vicecanciller peruano, Ignacio Anderson, reiteró la postura de su país al solicitar formalmente que México reconsidere el requisito de visado para los ciudadanos peruanos que deseen ingresar a territorio nacional. El funcionario argumentó que esta medida facilitaría el intercambio cultural, turístico y comercial entre los dos países, fomentando una integración regional más dinámica.
Por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, los representantes señalaron que la propuesta está bajo revisión técnica. El gobierno mexicano ha manifestado su disposición para evaluar el impacto de esta política migratoria, siempre bajo un esquema que garantice la seguridad fronteriza y el ordenamiento de los flujos migratorios, priorizando los tratados internacionales vigentes.
Aunque no se han establecido plazos definitivos para la eliminación del visado, ambas cancillerías se comprometieron a mantener mesas de diálogo permanentes para analizar la viabilidad de la medida. Se espera que en los próximos meses se lleven a cabo encuentros adicionales de alto nivel para definir los protocolos de seguridad y los mecanismos de facilitación migratoria que permitan avanzar en esta agenda bilateral.
La normalización de la presencia diplomática en Lima y la Ciudad de México es vista por especialistas como un gesto necesario para fortalecer la cooperación en temas de interés común, como la protección consular y el impulso a proyectos de colaboración económica. Ambas partes enfatizaron que el diálogo se desarrolla en un clima de respeto mutuo, buscando dejar atrás las tensiones diplomáticas que marcaron el periodo anterior.


