La chatarra se convierte en sustento tras los sismos en Tucacas
Un mes después del doble sismo en Tucacas, Venezuela, los habitantes recurren a la recolección de metales como estrategia de supervivencia ante la crisis económica.

A un mes del doble movimiento telúrico que afectó la infraestructura de Tucacas, Venezuela, los pobladores han transformado la recolección de chatarra en su principal fuente de ingresos. Ante la interrupción de las actividades económicas regulares y la falta de empleo formal, familias enteras recorren las zonas más dañadas para recuperar cobre, aluminio y otros materiales reciclables que luego venden en mercados informales.
La situación en la entidad refleja una crisis económica que se ha visto agravada por los daños estructurales dejados por los sismos. Mientras las autoridades locales evalúan el nivel de afectación en los servicios públicos, los residentes señalan que la carestía de productos básicos y la pérdida de sus espacios de trabajo los han obligado a buscar alternativas inmediatas de subsistencia en los escombros.
Diversos grupos de vecinos han organizado brigadas informales para limpiar terrenos, aprovechando el retiro de materiales metálicos para obtener un pago mínimo por tonelada. Esta actividad, aunque riesgosa debido a la inestabilidad de algunas edificaciones colapsadas, se ha vuelto la única vía para cubrir las necesidades alimentarias de los sectores más vulnerables de la población.
Por su parte, los representantes locales han expresado su intención de gestionar apoyos económicos y programas de reconstrucción habitacional a través de las instancias correspondientes. Se propone que, una vez concluidas las labores de remoción de escombros por parte de los equipos de emergencia, se implementen esquemas de empleo temporal que permitan a los ciudadanos integrarse formalmente a la recuperación de su entorno urbano.
La incertidumbre persiste entre los habitantes, quienes observan con cautela el avance de las evaluaciones técnicas de las viviendas. Mientras la ayuda oficial se despliega de manera gradual, el mercado de metales reciclados continúa siendo un motor de supervivencia en una zona que busca recuperar su ritmo cotidiano tras el desastre natural.


